Estudio anatomopatológico

Estudio anatomopatológico
El diagnóstico de un hemangioma o una malformación vascular es fundamentalmente clínico, y se basa en una correcta anamnesis y en una minuciosa exploración física. En ocasiones, ante lesiones dudosas tanto por el aspecto morfológico, localización, comportamiento biológico o respuesta al tratamiento, puede estar indicado realizar una biopsia que confirme el diagnóstico de sospecha. Cada uno de los tumores vasculares congénitos citados en el capítulo anterior posee características histológicas propias que los diferencian fácilmente de los hemangiomas. Igualmente, las malformaciones vasculares, en función del vaso predominante afectado, tienen un patrón anatomopatológico específico. Quizás, una de las mayores dudas diagnósticas ocurre entre ciertos hemangiomas, que ya han acabado la fase proliferativa, y se retrasa la involutiva, y determinadas malformaciones vasculares. En estos casos, cuando con las tinciones clásicas no es posible alcanzar un diagnóstico, se puede recurrir a técnicas de inmunohistoquímica, concretamente al anticuerpo GLUT-1 que es un marcador selectivo y específico de hemangiomas, o a otros como FCgRII, Lewis Y y merosina.

 

Pruebas complementarias
Ante hemangiomatosis múltiple es preciso realizar:
– Ecografía hepática.
– Sangre oculta en heces. Gastroscopia y colonoscopia (descartar afectación intestinal).
– Hormonas tiroideas.
Ante malformaciones vasculares venosas o combinadas extensas es preciso realizar:
– Estudio de coagulación: tiempo de protrombina, fibrinógeno, dímero-D, plaquetas, fibrina.
– Radiología simple de extremidad afecta (desmineralización).

Hormonas tiroideas
En hemangiomas hepáticos extensos se han demostrado niveles elevados de la yodo-tironina deaminasa tipo 3 que, al acelerar la degradación de la hormona tiroidea, puede inducir la aparición de un cuadro de hipotiroidismo.
Estudio de la coagulación
En las malformaciones vasculares venosas o mixtas extensas se ha descrito una coagulación intravascular localizada hasta en el 88% de los pacientes. Este trastorno, en función de la gravedad puede producir hemorragias y trombosis en situación basal y empeorar claramente con algunos tratamientos (inmovilización postquirúrgica, escleroterapia). Su estudio recomienda realizar un hemograma, donde el número de plaquetas suele estar en el límite bajo de la normalidad (distinto de la CID que se produce por atrapamiento local de plaquetas en el fenómeno de Kasabach-Merritt), un tiempo de protrombina, fibrinógeno (que suele estar disminuido), dímero-D (habitualmente elevado), y complejos solubles de fibrina (que suelen estar presentes).
Ante lesiones clínicas sugestivas de hemangioendotelioma kaposiforme o angioma en penacho, hay que realizar recuentos plaquetarios periódicos para prevenir o tratar precozmente un fenómeno de Kasabach-Merritt.

(Toda la información sobre el síndrome y derivados, es una recopilación de lo que se encuentra disponible en la Red)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: